1 de noviembre de 2009

Muerte

Cuántas veces hemos tratado de encontrarle sentido oculto o visible a lo que se llama vida. Encontrar un sendero en una ciénaga de sangre, ceniza y corazones rotos parece imposible.

Los rostros humanos padecen el mal de la mentira. Sonreímos juntos, nos alejamos y finalmente regresamos al estado original: solitarios, abandonados, desprendidos.

Nuestros rostros cierran su mecanismo óseo, los tejidos descansan nuestros músculos hipócritas y se encierran de nuevo tras las sombras. Se esconden de la luz que se proyecta a lo lejos, desde el horizonte, para irse y dejarnos en la oscuridad.

Transitamos entonces por el camino conocido. Entre los árboles cenizos y sus hojas puntiagudas y lastimeras. Nos recargamos en el que se ve más grande, pues pareciera que puede soportar nuestra pesadez. Pero al mínimo toque, éste se retira pues ha decidido que no es lo suficientemente fuerte para mantenernos en pie.

Si tan sólo hubiese intentado lograrlo, entonces podríamos voltear hacia arriba y ver que aún quedan algunas estrellas difusas, lejanas, inalcanzables que titilan cansadamente, dando ritmo a nuestros pasos tristes.

Si tan sólo aquel árbol nos hubiera estrechado en sus ramas, si nos hubiera dando aliento con el murmullo de sus hojas, tal vez hubiéramos percibido el aroma de su existencia y finalmente podríamos haber sonreído sinceramente, estrechándonos en un bosque de dicha.

Pero ya que eso no ha sucedido, podemos seguir caminando, con lágrimas en nuestros ojos y los pies hinchados. Buscando quien nos de apoyo y murmullos aromáticos, aunque si pasa mucho tiempo podríamos rendirnos en la búsqueda.

Un alma más perdida en el bosque de la vida no es nada extraño. Podemos encontrarnos mientras nos despedimos de algunas semillas que plantamos hace muchos años y que nunca dieron frutos, podemos así presenciar la muerte.

Y la muerte existe en cada uno de nuestros semblantes demacrados. Existe en cada arruga, cada monte y cada valle de nuestros cuerpos. Somos muerte y a ella pertenecemos toda la vida.