Mi corazón ya no alberga esperanzas de estar contigo
Dejo la puerta abierta y me paro enfrente
Ya el daño está hecho...
27 de junio de 2009
24 de junio de 2009
Miedo
¿De qué sirve? Es una de las sensaciones más desagradables que puede generar el cuerpo humano. Puede llegar a arrastrar por completo a un individuo al pánico y nos ha llevado como especie a tomar muchas malas decisiones, a través del tiempo (como sucumbir ante cultos, guerras, fanatismos). Incluso en la actualidad, es impresionante la forma en la que el miedo nos rige (sólo hace falta ver nuestra economía). Nuestra propensión al miedo es un mecanismo de defensa que viene de un cableado muy bien cimentado en el cerebro.
Es la respuesta a un estímulo inmediato. Esa sensación vacía en las entrañas, la aceleración inmediata del corazón, el nerviosismo y, por supuesto, la sudoración excesiva de las palmas es el cerebro simplemente respondiendo en una forma preprogramada a una amenaza muy específica. Por lo tanto, sin necesidad de decirlo, tiene una función bastante práctica, sin la cual ninguna especie podría sobrevivir ante un ambiente lleno de constante peligro. Existen muchas estructuras, tanto mentales como físicas, involucradas en crear la cascada de eventos que desembocan directamente a este mecanismo defensivo.
Es cierto que ya traemos el hardware instalado para sentir miedo. Los trayectos anatómicos han sido estudiados extensivamente en años recientes. Mucha de la evidencia viene de estudios involucrando la modalidad auditoria (ruidos que asustan) en ratas. La información acerca de los estímulos condicionales es transmitida a través de los tractos sensitivos del tálamo y corteza, y de cada una de estas regiones cerebrales a la amígdala. El camino bajo o talámico (el más básico evolutivamente) provee a la amígdala con una representación rápida pero imprecisa del estímulo; mientras que el camino alto o cortical (el sistema más avanzado) da una representación más compleja basada en computaciones corticales.
Como se puede ver la amígdala tiene un papel principal en el miedo (y en casi todas las emociones). De hecho, no importa qué clase de estímulo se use para encender la amígdala, no importa qué clase de respuesta se mida como respuesta de miedo, ni siquiera importa en qué clase de animal se experimente, incluyendo humanos, si si tiene una amígdala, esta está involucrada en el procesamiento del miedo.
Pero también existe un cierto componente aprendido, como todo estímulo externo, entre más se practica más arraigado queda a lo que se le conoce como estímulo condicional. Y aquí le paro porque no me quiero meter con problemas celulares o bioquímicos.
A pesar de los contras que pueda tener, el miedo es nuestro amigo. Es un indicador. Nos demuestra lo que debemos hacer y muchas veces más nos demuestra lo que no debemos hacer. Para saber qué es lo que quiere decir sólo tenemos que preguntarnos ¿Qué es lo peor que puede pasar? y continuar con la respuesta en mano.
Es la respuesta a un estímulo inmediato. Esa sensación vacía en las entrañas, la aceleración inmediata del corazón, el nerviosismo y, por supuesto, la sudoración excesiva de las palmas es el cerebro simplemente respondiendo en una forma preprogramada a una amenaza muy específica. Por lo tanto, sin necesidad de decirlo, tiene una función bastante práctica, sin la cual ninguna especie podría sobrevivir ante un ambiente lleno de constante peligro. Existen muchas estructuras, tanto mentales como físicas, involucradas en crear la cascada de eventos que desembocan directamente a este mecanismo defensivo.
Es cierto que ya traemos el hardware instalado para sentir miedo. Los trayectos anatómicos han sido estudiados extensivamente en años recientes. Mucha de la evidencia viene de estudios involucrando la modalidad auditoria (ruidos que asustan) en ratas. La información acerca de los estímulos condicionales es transmitida a través de los tractos sensitivos del tálamo y corteza, y de cada una de estas regiones cerebrales a la amígdala. El camino bajo o talámico (el más básico evolutivamente) provee a la amígdala con una representación rápida pero imprecisa del estímulo; mientras que el camino alto o cortical (el sistema más avanzado) da una representación más compleja basada en computaciones corticales.
Como se puede ver la amígdala tiene un papel principal en el miedo (y en casi todas las emociones). De hecho, no importa qué clase de estímulo se use para encender la amígdala, no importa qué clase de respuesta se mida como respuesta de miedo, ni siquiera importa en qué clase de animal se experimente, incluyendo humanos, si si tiene una amígdala, esta está involucrada en el procesamiento del miedo.
Pero también existe un cierto componente aprendido, como todo estímulo externo, entre más se practica más arraigado queda a lo que se le conoce como estímulo condicional. Y aquí le paro porque no me quiero meter con problemas celulares o bioquímicos.
A pesar de los contras que pueda tener, el miedo es nuestro amigo. Es un indicador. Nos demuestra lo que debemos hacer y muchas veces más nos demuestra lo que no debemos hacer. Para saber qué es lo que quiere decir sólo tenemos que preguntarnos ¿Qué es lo peor que puede pasar? y continuar con la respuesta en mano.
Sección:
Todo con peras y manzanas
20 de junio de 2009
Bondad Humana
Cada vez que pienso en la humanidad pienso en diferentes caras, diferentes facetas de los seres humanos.
Uno prende la televisión y ve guerra, falsa democracia, asesinatos, secuestros, narcotráfico, enfermedad, intrigas, engaños, terror y odio. ¿Ser humano es ser todo eso? Porque las sociedades se escudan en que así somos los seres humanos: desordenados, desastrosos, agresivos, codiciosos, ansiosos de poder, con el instinto sexual a flor de piel…
“Y somos hombres” dicen los violadores. “Y me gana el instinto” dicen los golpeadores y los infieles. “Y es que así somos” dicen los mediocres y los rendidos… “Sí, así somos” exclaman las masas tratando de disipar la culpa que cargan sobre sus hombros, tratando de darle un sentido a la vida sin sentido que repiten día tras día, hora tras hora, engaño tras engaño, odio tras odio.
Dicen por ahí que es la ley de la selva: Come o te comen. Y nos referimos a la gente que se pasa un alto como animal, nos referimos al chavo que nos empujó para pasar antes como animal. Los animales no son así.
Escuchamos a los delincuentes culpar al medio, a su madre, a su padre, a la carencia de alguno o ambos, a la falta de amor y la gran cantidad de golpes, la falta de dinero y la maldad del gobierno opresor. Escuchamos como dicen “No tenía opción”
Esto es cuestión de decisión. Sí, tenemos opciones.
Si vemos la otra cara, vemos otro mundo, otra historia. Si dejo de ver las noticias para leer poesía o filosofía, puedo ver otra humanidad. La humanidad a la que nos referimos cuando dicen ¿Por qué no eres más humano?
La humanidad que pocos deciden ser es la humanidad compasiva, la humanidad reflexiva, la humanidad bondadosa. El bien, hasta donde yo sé, tiene una definición sencilla: Lograr el estado más completo y pleno del ser humano relacionado con la sociedad y su medio ambiente.
Y ya que la bondad y el bien están relacionados, entonces podría decir que la bondad es la manifestación concreta del bien reflejado en nuestras intenciones y acciones, aunque no necesariamente en nuestras actitudes.
Muchas personas dirán, incluso yo lo pensaba: Las actitudes hacen a la bondad. Pero me he dado cuenta de que no es así. Si un padre reprende a su hijo por haber robado, no es que le odie; al contrario: Busca que su hijo no repita acciones que le pueden llevar a limitar su libertad. El padre es bondadoso con su hijo, al darle una lección que no perjudicará su vida ni la de las personas a su alrededor.
La bondad me recuerda a la recta-acción de los filósofos: pensar en el bien común sin esperar una gratificación por esa acción.
Muchos podríamos pensar que la bondad se limita a no hacer daño a las demás personas, pero no es así. La bondad no está en omitir actos malvados, sino en realizar acciones benignas.
Tampoco tiene nada que ver con imponer una ideología para “salvar” al mundo… “Somos bondadosos porque les llevamos la llave del Cielo, pero si no quieren aceptarla tendremos que matarlos”. Creo que todas las guerras no tienen una pizca de bondad. El hombre no puede salvar a la humanidad destruyéndola o imponiendo costumbres, religión y cultura a las masas.
Si entendemos que somos uno con el universo (vida, Dios, Alá, cosmos, etc.) podemos entender que cualquier acción malvada es la que nos lleva a la destrucción de nosotros mismos. En esto reside la bondad, en saber que cualquier acción que mejore nuestro ambiente será un factor de crecimiento para nosotros mismos.
Creo que ser bondadoso tiene como parte simple – pero importante – obtener la capacidad de sorprendernos de los detalles de la naturaleza, de ver la existencia como algo impresionante (milagro, regalo, don, etc.) que aunque no podamos explicar, tiene una razón de ser. Interesarse en lo que ocurre cotidianamente nos sensibiliza ante la vida y podemos disfrutar de lo que se nos ha dado con el simple hecho de existir.
El hecho de existir es pura bondad, pues se nos ha otorgado la oportunidad de experimentar la vida, trajimos alegría con nuestro nacimiento, nos han dado la posibilidad de hacer que una persona experimente el amor. El amor es bondad y la bondad es amor.
Como dije antes, es cuestión de opciones, de decisión. El amor y la bondad son decisiones que tomamos día a día, segundo tras segundo. Y como todo: al principio es difícil de realizar, siempre lo olvidamos o lo pasamos por alto, pero poco a poco las acciones bondadosas se graban en nuestros corazones, haciendo de la bondad la cotidianeidad, pero sin dejar de sorprendernos ante las maravillas de la naturaleza… y de la gente.
Uno prende la televisión y ve guerra, falsa democracia, asesinatos, secuestros, narcotráfico, enfermedad, intrigas, engaños, terror y odio. ¿Ser humano es ser todo eso? Porque las sociedades se escudan en que así somos los seres humanos: desordenados, desastrosos, agresivos, codiciosos, ansiosos de poder, con el instinto sexual a flor de piel…
“Y somos hombres” dicen los violadores. “Y me gana el instinto” dicen los golpeadores y los infieles. “Y es que así somos” dicen los mediocres y los rendidos… “Sí, así somos” exclaman las masas tratando de disipar la culpa que cargan sobre sus hombros, tratando de darle un sentido a la vida sin sentido que repiten día tras día, hora tras hora, engaño tras engaño, odio tras odio.
Dicen por ahí que es la ley de la selva: Come o te comen. Y nos referimos a la gente que se pasa un alto como animal, nos referimos al chavo que nos empujó para pasar antes como animal. Los animales no son así.
Escuchamos a los delincuentes culpar al medio, a su madre, a su padre, a la carencia de alguno o ambos, a la falta de amor y la gran cantidad de golpes, la falta de dinero y la maldad del gobierno opresor. Escuchamos como dicen “No tenía opción”
Esto es cuestión de decisión. Sí, tenemos opciones.
Si vemos la otra cara, vemos otro mundo, otra historia. Si dejo de ver las noticias para leer poesía o filosofía, puedo ver otra humanidad. La humanidad a la que nos referimos cuando dicen ¿Por qué no eres más humano?
La humanidad que pocos deciden ser es la humanidad compasiva, la humanidad reflexiva, la humanidad bondadosa. El bien, hasta donde yo sé, tiene una definición sencilla: Lograr el estado más completo y pleno del ser humano relacionado con la sociedad y su medio ambiente.
Y ya que la bondad y el bien están relacionados, entonces podría decir que la bondad es la manifestación concreta del bien reflejado en nuestras intenciones y acciones, aunque no necesariamente en nuestras actitudes.
Muchas personas dirán, incluso yo lo pensaba: Las actitudes hacen a la bondad. Pero me he dado cuenta de que no es así. Si un padre reprende a su hijo por haber robado, no es que le odie; al contrario: Busca que su hijo no repita acciones que le pueden llevar a limitar su libertad. El padre es bondadoso con su hijo, al darle una lección que no perjudicará su vida ni la de las personas a su alrededor.
La bondad me recuerda a la recta-acción de los filósofos: pensar en el bien común sin esperar una gratificación por esa acción.
Muchos podríamos pensar que la bondad se limita a no hacer daño a las demás personas, pero no es así. La bondad no está en omitir actos malvados, sino en realizar acciones benignas.
Tampoco tiene nada que ver con imponer una ideología para “salvar” al mundo… “Somos bondadosos porque les llevamos la llave del Cielo, pero si no quieren aceptarla tendremos que matarlos”. Creo que todas las guerras no tienen una pizca de bondad. El hombre no puede salvar a la humanidad destruyéndola o imponiendo costumbres, religión y cultura a las masas.
Si entendemos que somos uno con el universo (vida, Dios, Alá, cosmos, etc.) podemos entender que cualquier acción malvada es la que nos lleva a la destrucción de nosotros mismos. En esto reside la bondad, en saber que cualquier acción que mejore nuestro ambiente será un factor de crecimiento para nosotros mismos.
Creo que ser bondadoso tiene como parte simple – pero importante – obtener la capacidad de sorprendernos de los detalles de la naturaleza, de ver la existencia como algo impresionante (milagro, regalo, don, etc.) que aunque no podamos explicar, tiene una razón de ser. Interesarse en lo que ocurre cotidianamente nos sensibiliza ante la vida y podemos disfrutar de lo que se nos ha dado con el simple hecho de existir.
El hecho de existir es pura bondad, pues se nos ha otorgado la oportunidad de experimentar la vida, trajimos alegría con nuestro nacimiento, nos han dado la posibilidad de hacer que una persona experimente el amor. El amor es bondad y la bondad es amor.
Como dije antes, es cuestión de opciones, de decisión. El amor y la bondad son decisiones que tomamos día a día, segundo tras segundo. Y como todo: al principio es difícil de realizar, siempre lo olvidamos o lo pasamos por alto, pero poco a poco las acciones bondadosas se graban en nuestros corazones, haciendo de la bondad la cotidianeidad, pero sin dejar de sorprendernos ante las maravillas de la naturaleza… y de la gente.
Sección:
Semblanzas
Interacción y tiempo
Buscamos la manera de interactuar con otros, de sentirnos parte de algo y considerarnos con algún sentido dentro de toda esta maraña de personas, información y demás cosas que en buena medida significan y dejan marca en nosotros. Premisas tan simples como el hacer conciente que un artículo va dejando huella en el camino que hacemos (el tipo de lecturas que escogemos va quedando como información genética) hacen conciente una parte de nosotros y cambia nuestro ritmo de pensamiento. En buena medida hacemos nuestro mundo y dejamos huella en nuestra decendencia o simple interacción con el mundo, y este "legado" llevará consigo la información genética o memética que en un conjunto podría llegar a significar algo.
De buenas a primeras pasamos a ser interpretes de un mundo al que criticamos,y entonces... a mi... ¿qué me toca hacer desde donde estoy?, pasa que mi decisión si tiene importaancia y es la huella que queda en la interacción; y a mi parecer esta se dará, siempre y cuando alguien se mantenga respirando.
Y yo creía que el universo tenía un ritmo y nosotros teníamos algo que ver en el, pero parece que no es la tierra el centro de la tierra, parece que nuestra percepción del tiempo se da por impulsos que llevan un ritmo aparentemente musical... y no es el ritmo del universo, sino la percepción de este ritmo lo que nos da la idea de un tiempo. En consideración me parece una buena medida de tiempo, los irritados, entretenidos o enamorados podrán decir que es el ritmo de su corazón o alma. Yo solo sigo el ritmo y comienzo a jugar con mi tiempo, hacerlo conciente es el primer paso... y entonces ¿qué te toca hacer desde donde estás?...
De buenas a primeras pasamos a ser interpretes de un mundo al que criticamos,y entonces... a mi... ¿qué me toca hacer desde donde estoy?, pasa que mi decisión si tiene importaancia y es la huella que queda en la interacción; y a mi parecer esta se dará, siempre y cuando alguien se mantenga respirando.
Y yo creía que el universo tenía un ritmo y nosotros teníamos algo que ver en el, pero parece que no es la tierra el centro de la tierra, parece que nuestra percepción del tiempo se da por impulsos que llevan un ritmo aparentemente musical... y no es el ritmo del universo, sino la percepción de este ritmo lo que nos da la idea de un tiempo. En consideración me parece una buena medida de tiempo, los irritados, entretenidos o enamorados podrán decir que es el ritmo de su corazón o alma. Yo solo sigo el ritmo y comienzo a jugar con mi tiempo, hacerlo conciente es el primer paso... y entonces ¿qué te toca hacer desde donde estás?...
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Comportamiento y la obviedad
17 de junio de 2009
Privacidad con telefonía celular
Me mudo al DF y ya está todo listo. Por eso no he tenido tiempo de escribir en las Telarañas; y de hecho ya se me estaba olvidando que hoy es miércoles.
Una de las broncas más grandes fue buscar donde caer muerto en la capital. Sin embargo ahora que quiero cambiar mis números celulares, me encuentro con la estupidez del registro nacional de usuarios de telefonía móvil. Esta otra ley hecha sin reflexión alguna (como el 90% de las que tenemos en México) obliga desde abril pasado a todos los usuarios de telefonía celular a registrarse a la hora de comprar un celular o chip nuevo(con algún documento de estos: CURP, IFE, Pasaporte, comprobante de domicilio) supuestamente para evitar extorsiones. También, a los que no tenemos registrados números viejos, nos castra con un mensaje de casi 1 minuto de duración.
El problema es que no hay una regulación acerca del uso de estos datos, ni siquiera existe una lógica acerca de cómo rayos evita delitos el divulgar datos personales.
El presidente de la CNDH incluso se anda metiendo con los datos divulgados en las redes sociales. Ahí la bronca es que si empezamos a regular cualquier dato que entra o sale de internet, se truncaría el último pedazo de libertad digital que poseemos.
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Todo con peras y manzanas
13 de junio de 2009
Olvido
¿Cuántas veces al día nos dedicamos al olvido? 4 ó 5, dependiendo del humor. A veces incluso pueden pasar de las 20, una por cada hora que estamos despiertos. A esta clase de pensamientos le dedicamos varios minutos, sino es que toda la hora. Entonces terminamos pensando 20 horas seguidas en como olvidar…
Bastante tiempo.
Quisiera pensar menos y dormir más. Aunque posiblemente sueñe lo que estaba pensando. Aún así, prefiero dormir más, tal vez olvide lo que soñaba y si durmiera todo el día, podría olvidar.
Suena la cuchara del té de la noche. Te verde, igual que las canas que me salen cada vez que me encuentro con tu presencia y con el hecho de que aún no olvido. Y me acuerdo de nuevo.
Intento olvidar de nuevo. Y la serie de pensamientos alza el campamento, para quedarse varias noches con la fogatita encendida. La fogata iluminando el olvido, recordándome que ahí siguen todos, dispuestos a plantarse durante toda la semana o todo el mes.
Bastante tiempo es aún.
Empezamos con un día y ahora hablo de un mes, o dos. O de todo el año. Y en Navidad cuando todos se abrazan y besan en los labios… Uno sigue solo con la copa de vino y junto la botella, enfrente la jarra de clericot y en la cabeza los pensamientos que no se marchan.
¿Cuántas veces al día nos dedicamos al olvido?
La realidad es que no tengo idea, dedico todo el día a pensar en ti.
Bastante tiempo.
Quisiera pensar menos y dormir más. Aunque posiblemente sueñe lo que estaba pensando. Aún así, prefiero dormir más, tal vez olvide lo que soñaba y si durmiera todo el día, podría olvidar.
Suena la cuchara del té de la noche. Te verde, igual que las canas que me salen cada vez que me encuentro con tu presencia y con el hecho de que aún no olvido. Y me acuerdo de nuevo.
Intento olvidar de nuevo. Y la serie de pensamientos alza el campamento, para quedarse varias noches con la fogatita encendida. La fogata iluminando el olvido, recordándome que ahí siguen todos, dispuestos a plantarse durante toda la semana o todo el mes.
Bastante tiempo es aún.
Empezamos con un día y ahora hablo de un mes, o dos. O de todo el año. Y en Navidad cuando todos se abrazan y besan en los labios… Uno sigue solo con la copa de vino y junto la botella, enfrente la jarra de clericot y en la cabeza los pensamientos que no se marchan.
¿Cuántas veces al día nos dedicamos al olvido?
La realidad es que no tengo idea, dedico todo el día a pensar en ti.
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Semblanzas
12 de junio de 2009
Yo también te quiero
Yo también te quiero
A veces pasa que las personas soñamos, creemos que podemos alcanzar algunas metas, estrellas, felicidad; que más da si somos musos de la vida y ella contempla en nosotros su verdad. Y es que a veces pasa que las personas creemos e inventamos historias, momentos, recuerdos y demás, para interpretar esta realidad.
Si le llamamos felicidad, muerte, camino, tristeza, etc., son sólo términos que refieren a nuestra verdad; a una historia y manera de interpretar (si, recurro a esto por que aquí comienza la conciencia), a una forma de comunicar y hasta una forma de ser.
Esta historia, recuerdos, personalidad, se refieren mayormente a nuestra manera de interpretar el mundo y también de responder. [Es decir: Información (estímulo) -> interpretación (caja negra) -> respuesta.]
Así que si soñamos con algunas cosas, anhelamos las estrellas, o nos vivimos lo que creemos, será parte de lo que exista en el interprete, y además parte de la respuesta del medio. Si, cuando nosotros fumamos, abrazamos, o decimos la verdad, son decisiones que tomamos y como tales tendrán una repercusión en nuestro ambiente. Pero si el interprete no está conciente o se encuentra bajo el influjo de alguna sustancia adictiva (pensamientos recurrentes, ideas erróneas, el amor, nicotina, etc.) será difícil que pueda interpretar una realidad como tal. Nuestra forma de interpretar son nuestros lentes en la vida.
En una situación normal sería algo así:
Yo: te quiero <-Estimulo (a su vez respuesta a otros estímulos)
Chica con cara de WTF <- Interprete
Chica: yo también te quiero <- Respuesta del interprete
Silencio incómodo <- Respuesta ambiental
Chica: pero sólo como amigos <-Respuesta del interprete
Lo que sigo sin entender es cómo tengo que interpretar esto Yo después de una historia así.
A veces pasa que las personas soñamos, creemos que podemos alcanzar algunas metas, estrellas, felicidad; que más da si somos musos de la vida y ella contempla en nosotros su verdad. Y es que a veces pasa que las personas creemos e inventamos historias, momentos, recuerdos y demás, para interpretar esta realidad.
Si le llamamos felicidad, muerte, camino, tristeza, etc., son sólo términos que refieren a nuestra verdad; a una historia y manera de interpretar (si, recurro a esto por que aquí comienza la conciencia), a una forma de comunicar y hasta una forma de ser.
Esta historia, recuerdos, personalidad, se refieren mayormente a nuestra manera de interpretar el mundo y también de responder. [Es decir: Información (estímulo) -> interpretación (caja negra) -> respuesta.]
Así que si soñamos con algunas cosas, anhelamos las estrellas, o nos vivimos lo que creemos, será parte de lo que exista en el interprete, y además parte de la respuesta del medio. Si, cuando nosotros fumamos, abrazamos, o decimos la verdad, son decisiones que tomamos y como tales tendrán una repercusión en nuestro ambiente. Pero si el interprete no está conciente o se encuentra bajo el influjo de alguna sustancia adictiva (pensamientos recurrentes, ideas erróneas, el amor, nicotina, etc.) será difícil que pueda interpretar una realidad como tal. Nuestra forma de interpretar son nuestros lentes en la vida.
En una situación normal sería algo así:
Yo: te quiero <-Estimulo (a su vez respuesta a otros estímulos)
Chica con cara de WTF <- Interprete
Chica: yo también te quiero <- Respuesta del interprete
Silencio incómodo <- Respuesta ambiental
Chica: pero sólo como amigos <-Respuesta del interprete
Lo que sigo sin entender es cómo tengo que interpretar esto Yo después de una historia así.
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Comportamiento y la obviedad
10 de junio de 2009
10 cosas que saber de tu cerebro
1. Tiene 100 000 000 000 neuronas.
2. Pesa aprox 1.4 Kg (y eso es lo que te permite pensar, sentir, obsrvar, soñar, ser autoconsciente, moverte, hablar, ver, oír, oler...)
3. Está formado por 2 hemisferios (izquierdo y derecho), 4 lóbulos de cada lado (frontal, parietal, temporal y occipital), cerebelo y tallo.
4. En 1 centímetro cúbico (cc) de corteza cerebral hay más conexiones neuronales que estrellas en la Vía Láctea.
5. Las neuronas tienen 3 partes principales: cuerpo o soma, axón (la prolongación principal) y dendritas (enchufes con más células)
6. El encéfalo y la médula espinal están flotando en líquido cefalorraquídeo producido en los plexos coroideos.
7. Las mismas partes están recubiertas por membranas, llamadas meninges.
8. Los lóbulos parietales en su parte posterior procesan el lenguaje escrito y oído (específicamente en el área de Wernicke).
9. La corteza cerebral está arrugada para crear más área (1500 a 2000 cc) formando gyrus (prominencias) y surcos.
10. Los dos hemisferios se encuentran unidos por el cuerpo calloso. También los lóbulos temporales tienen su unión a través de la comisura anterior.
2. Pesa aprox 1.4 Kg (y eso es lo que te permite pensar, sentir, obsrvar, soñar, ser autoconsciente, moverte, hablar, ver, oír, oler...)
3. Está formado por 2 hemisferios (izquierdo y derecho), 4 lóbulos de cada lado (frontal, parietal, temporal y occipital), cerebelo y tallo.
4. En 1 centímetro cúbico (cc) de corteza cerebral hay más conexiones neuronales que estrellas en la Vía Láctea.
5. Las neuronas tienen 3 partes principales: cuerpo o soma, axón (la prolongación principal) y dendritas (enchufes con más células)
6. El encéfalo y la médula espinal están flotando en líquido cefalorraquídeo producido en los plexos coroideos.
7. Las mismas partes están recubiertas por membranas, llamadas meninges.
8. Los lóbulos parietales en su parte posterior procesan el lenguaje escrito y oído (específicamente en el área de Wernicke).
9. La corteza cerebral está arrugada para crear más área (1500 a 2000 cc) formando gyrus (prominencias) y surcos.
10. Los dos hemisferios se encuentran unidos por el cuerpo calloso. También los lóbulos temporales tienen su unión a través de la comisura anterior.
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Todo con peras y manzanas
3 de junio de 2009
Actores de tinta
Dibujantes de letras mal representadas. Cantantes de ideas desafinadas. Somos niños que con crayones en mano esperamos hablar de la variedad de imágenes que surgen en un momento común, en uno especial o en uno de iluminación.
En este lugar no hay cadenero o puerta cerrada. Se puede ver a la entrada un letrero que deja bastante claro que la boca de nadie será callada (tal vez alguien se burlará, pero nunca silenciará). Casi siempre habrá en el escenario un comediante poco apreciado. También habrá poetas que teclean lentamente el sufrimiento que les sale desde el pecho. Notas agrias de amor mal descrito y sin reciprocidad chillarán como gatos en nuestra azotea. Aquí pueden haber fotografías nítidas despotricando contra la injusticia de una sociedad poco conocida por corrupta. Se puede colar el cuento de hadas con final feliz y bruja muerta de cuando en cuando. Viajes ácidos fuera de control entrarán por la ventana tan confundidos como Alicia mientras desaparece en el fondo de un agujero. Dos amigas llamadas Ciencia (una se apellida ficción y la otra parece no tener, como Madonna o Cher) se acomodan para disfrutar de una charla relajada, sin presiones, sin reproches.
El local es pequeño. Sin embargo, es acogedor, nos acomodamos sin problemas y dejamos que el idioma fluya.
En este lugar no hay cadenero o puerta cerrada. Se puede ver a la entrada un letrero que deja bastante claro que la boca de nadie será callada (tal vez alguien se burlará, pero nunca silenciará). Casi siempre habrá en el escenario un comediante poco apreciado. También habrá poetas que teclean lentamente el sufrimiento que les sale desde el pecho. Notas agrias de amor mal descrito y sin reciprocidad chillarán como gatos en nuestra azotea. Aquí pueden haber fotografías nítidas despotricando contra la injusticia de una sociedad poco conocida por corrupta. Se puede colar el cuento de hadas con final feliz y bruja muerta de cuando en cuando. Viajes ácidos fuera de control entrarán por la ventana tan confundidos como Alicia mientras desaparece en el fondo de un agujero. Dos amigas llamadas Ciencia (una se apellida ficción y la otra parece no tener, como Madonna o Cher) se acomodan para disfrutar de una charla relajada, sin presiones, sin reproches.
El local es pequeño. Sin embargo, es acogedor, nos acomodamos sin problemas y dejamos que el idioma fluya.
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