20 de junio de 2009

Bondad Humana

Cada vez que pienso en la humanidad pienso en diferentes caras, diferentes facetas de los seres humanos.

Uno prende la televisión y ve guerra, falsa democracia, asesinatos, secuestros, narcotráfico, enfermedad, intrigas, engaños, terror y odio. ¿Ser humano es ser todo eso? Porque las sociedades se escudan en que así somos los seres humanos: desordenados, desastrosos, agresivos, codiciosos, ansiosos de poder, con el instinto sexual a flor de piel…

“Y somos hombres” dicen los violadores. “Y me gana el instinto” dicen los golpeadores y los infieles. “Y es que así somos” dicen los mediocres y los rendidos… “Sí, así somos” exclaman las masas tratando de disipar la culpa que cargan sobre sus hombros, tratando de darle un sentido a la vida sin sentido que repiten día tras día, hora tras hora, engaño tras engaño, odio tras odio.

Dicen por ahí que es la ley de la selva: Come o te comen. Y nos referimos a la gente que se pasa un alto como animal, nos referimos al chavo que nos empujó para pasar antes como animal. Los animales no son así.

Escuchamos a los delincuentes culpar al medio, a su madre, a su padre, a la carencia de alguno o ambos, a la falta de amor y la gran cantidad de golpes, la falta de dinero y la maldad del gobierno opresor. Escuchamos como dicen “No tenía opción”
Esto es cuestión de decisión. Sí, tenemos opciones.

Si vemos la otra cara, vemos otro mundo, otra historia. Si dejo de ver las noticias para leer poesía o filosofía, puedo ver otra humanidad. La humanidad a la que nos referimos cuando dicen ¿Por qué no eres más humano?

La humanidad que pocos deciden ser es la humanidad compasiva, la humanidad reflexiva, la humanidad bondadosa. El bien, hasta donde yo sé, tiene una definición sencilla: Lograr el estado más completo y pleno del ser humano relacionado con la sociedad y su medio ambiente.

Y ya que la bondad y el bien están relacionados, entonces podría decir que la bondad es la manifestación concreta del bien reflejado en nuestras intenciones y acciones, aunque no necesariamente en nuestras actitudes.

Muchas personas dirán, incluso yo lo pensaba: Las actitudes hacen a la bondad. Pero me he dado cuenta de que no es así. Si un padre reprende a su hijo por haber robado, no es que le odie; al contrario: Busca que su hijo no repita acciones que le pueden llevar a limitar su libertad. El padre es bondadoso con su hijo, al darle una lección que no perjudicará su vida ni la de las personas a su alrededor.

La bondad me recuerda a la recta-acción de los filósofos: pensar en el bien común sin esperar una gratificación por esa acción.

Muchos podríamos pensar que la bondad se limita a no hacer daño a las demás personas, pero no es así. La bondad no está en omitir actos malvados, sino en realizar acciones benignas.

Tampoco tiene nada que ver con imponer una ideología para “salvar” al mundo… “Somos bondadosos porque les llevamos la llave del Cielo, pero si no quieren aceptarla tendremos que matarlos”. Creo que todas las guerras no tienen una pizca de bondad. El hombre no puede salvar a la humanidad destruyéndola o imponiendo costumbres, religión y cultura a las masas.

Si entendemos que somos uno con el universo (vida, Dios, Alá, cosmos, etc.) podemos entender que cualquier acción malvada es la que nos lleva a la destrucción de nosotros mismos. En esto reside la bondad, en saber que cualquier acción que mejore nuestro ambiente será un factor de crecimiento para nosotros mismos.

Creo que ser bondadoso tiene como parte simple – pero importante – obtener la capacidad de sorprendernos de los detalles de la naturaleza, de ver la existencia como algo impresionante (milagro, regalo, don, etc.) que aunque no podamos explicar, tiene una razón de ser. Interesarse en lo que ocurre cotidianamente nos sensibiliza ante la vida y podemos disfrutar de lo que se nos ha dado con el simple hecho de existir.

El hecho de existir es pura bondad, pues se nos ha otorgado la oportunidad de experimentar la vida, trajimos alegría con nuestro nacimiento, nos han dado la posibilidad de hacer que una persona experimente el amor. El amor es bondad y la bondad es amor.

Como dije antes, es cuestión de opciones, de decisión. El amor y la bondad son decisiones que tomamos día a día, segundo tras segundo. Y como todo: al principio es difícil de realizar, siempre lo olvidamos o lo pasamos por alto, pero poco a poco las acciones bondadosas se graban en nuestros corazones, haciendo de la bondad la cotidianeidad, pero sin dejar de sorprendernos ante las maravillas de la naturaleza… y de la gente.

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