3 de junio de 2009

Actores de tinta

Dibujantes de letras mal representadas. Cantantes de ideas desafinadas. Somos niños que con crayones en mano esperamos hablar de la variedad de imágenes que surgen en un momento común, en uno especial o en uno de iluminación.

En este lugar no hay cadenero o puerta cerrada. Se puede ver a la entrada un letrero que deja bastante claro que la boca de nadie será callada (tal vez alguien se burlará, pero nunca silenciará). Casi siempre habrá en el escenario un comediante poco apreciado. También habrá poetas que teclean lentamente el sufrimiento que les sale desde el pecho. Notas agrias de amor mal descrito y sin reciprocidad chillarán como gatos en nuestra azotea. Aquí pueden haber fotografías nítidas despotricando contra la injusticia de una sociedad poco conocida por corrupta. Se puede colar el cuento de hadas con final feliz y bruja muerta de cuando en cuando. Viajes ácidos fuera de control entrarán por la ventana tan confundidos como Alicia mientras desaparece en el fondo de un agujero. Dos amigas llamadas Ciencia (una se apellida ficción y la otra parece no tener, como Madonna o Cher) se acomodan para disfrutar de una charla relajada, sin presiones, sin reproches.

El local es pequeño. Sin embargo, es acogedor, nos acomodamos sin problemas y dejamos que el idioma fluya.

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