22 de julio de 2009

La música está hecha de cortos circuitos

¿Y si la música fuera el resultado de mecanismos mentales que originalmente servían para otros propósitos como el lenguaje, movimiento y placer?

Lo mejor que hace el Homo Sapiens (y practicamente lo único, animalmente hablando), es pensar. Es lo que nos ha traído de ramas y cuevas a ciudades y pueblos. Pero para todo esto se necesita una forma de comunicación, incluso entre bacterias existen sistemas de comunicación desarrollados para atacar o ayudar a su organismo huesped, tales como el "quorum sensing". El ser humano, parece tener, aparte del uso intelectual del lenguaje (que también tiene su forma emocional en la poesía, literatura, etc.), una forma de comunicación casi totalmente emocional: la música.

No existe un acuerdo si hemos evolucionado para tener la música integrada a nosotros, pues tenemos que recordar que hemos tenido instrumentos musicales un poco más complicados que tambores desde hace treinta cinco mil años, o si es un proceso de serendipity. Lo único cierto es que la música es un fenómeno que ocupa gran parte de nuestro cerebro, es un proceso integral. Desde las áreas de Broca, que se ocupa de algunas funciones auditivas, hasta partes del sistema límbico, que está relacionado con las emociones y memoria.

También podemos considerarla un verdadero idioma universal, como demuestra un experimento en Estocolmo que da evidencia cuantitativa de las emociones evocadas por esta bella arte. Se les dio un control sobre el tempo a las personas que participaron en el experimento. Estos debían regular el ritmo acorde a la emoción percibida e increíblemente un gran porcentaje de personas concordaron en el tempo de las diferentes piezas que les presentaron, una canción depresiva, por ejemplo, era alentada hasta dar una sensación triste.

Otro hecho interesante de la música es que sí sirve como coadyuvante para el dolor, un ritmo relajado ayuda a reducir el cortisol en la sangre, por lo que se reduce la frecuencia cardiaca y respiratoria, así aliviando el dolor.

Aún cuando no sepamos el verdadero origen de la música, todavía podemos utilizarla para animarnos, calmarnos, aliviar el dolor y ansiedad o simplemente evocar alguna emoción. Como dice el Dr. Sacks, investigador de ciencia cognitiva: "La música es la forma más directa y misteriosa de coincidir y evocar sentimientos", "es lo más cercano que tenemos a la telepatía, hacer música juntos".

0 comentarios:

Publicar un comentario