Se encuentra en los lóbulos temporales del cerebro y en el Tálamo. Aparte de las emociones, tiene un papel principal en la memoria. La amígdala está relacionada con el manejo de las amenazas y por consecuencia su respuesta agresiva. Aunque, por sus diversas conexiones (como con los núcleos septales, el hipocampo, área prefontal y núcleo dorsal-medial del Tálamo) hace posible una mediación y control de actividades afectivas mayores como la amistad, amor y el afecto en general. Incluso hace posible la expresión del humor.
El hipocampo (porque echándole ganas parece caballito de mar), junto con el giro parahipocámpico están encargados de la memoria. Una actividad específica que tiene, es la de la formación de memoria a largo plazo. Aquí es donde algunos cortos circuitos dan lugar a fenómenos como el Déjà-Vu.

Todo el placer que experimentamos tiene de alguna forma que ver con una estructura en forma de cresta que se llama septum pellucidum. El entrecruzamiento de fibras nerviosas entre un hemisferio y otro (de los cuales ya había mencionado algo antes) ocurre en el giro cingulado, fornix y comisura anterior, principalmente. Sin embargo también pasa en los cuerpos mamilares, que también andan de metiches en la memoria, a pesar de su tamaño. Incluso desde hace una década se conoce su relación con el Autismo.
El giro cingulado o cíngula tiene funciones que apenas se están empezando a comprender, pero se sabe que la parte frontal coordina los olores e imágenes con memorias placenteras de emociones previas. Uno de los aspectos más interesantes de esta estructura anatómica es que por su mismo rol en las sensaciones externas, se cree que en algunos da lugar a una interesantísima cualidad llamada sinestesia.
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