El tiempo cambia cuando la perspectiva de él está contagiada por nuestra atención en sentimientos diversos. Junto con el tiempo y como toda existencia en este plano, también nos abocamos a la influencia del espacio, y entonces aparecen las distancias y la diferencia que hacemos cuando pensamos en un lugar cálido y tranquilo o el sillón de la casa, la distancia del pensamiento al escrito, aquella de los sueños a las metas y así muchas más; vivimos y pensamos en distancias que nos diferencían de otros seres vivos y nos dan particularidad, sin duda de una a otra distancia transcurre un tiempo y eso nos ubica e identifica como existencias particulares en planos diferentes (por eso de que existimos en un tiempo y espacio).
El tiempo algunas veces puede ser engañoso cuando pensamos en el como kayros, sin embargo, nuestro entendimiento y existencia se dan en un kronos. Este es un mundo que procura memorias, que son las que pueden llegar a identificarnos y dar alguna razón de lo que somos, pero no es esto lo principal, sino que, lo es aquello que nos da la condición de ente único (aquí va un nombre como alma, esencia y cosas así, pero me reservo el derecho de no nombrarlo).
Lo que marca el cambio de un sitio a otro es justamente esa inexplicable capacidad del género humano para formular lo más improbable, pero lo más natural: La vida.
10 de julio de 2009
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